
Retrato generacional
El grupo de rock británico The Who produjo esta película de culto en 1979, siendo ellos también los productores y protagonistas de aquel tan desquiciado como interesante y ya clásico musical de 1975, Tommy. Quadrophenia se sitúa a mediados de los sesenta en Londres y retrata nostálgica y críticamente la época dorada del movimiento mod y su enfrentamiento contra los rockers de la época. Su protagonista es Jimmy Cooper (Phil Daniels), un joven y alocado mod que no acaba de encajar en ningún sitio y que poco a poco se irá dando cuenta de las contradicciones que le rodean.
Pese a situarse en los sesenta, el film de Franc Roddam no es solo un
retrato generacional de la época (recordar el clásico de The Who My Generation), sino que mantiene
peligrosamente gran parte de su vigencia actual en sus planteamientos
sociológicos. El enfrentamiento entre esas primeras tribus urbanas (mods y
rockers, que curiosamente tan solo se enfrentaban por motivos estéticos, no
musicales) sirve para vehicular la frustración y el alienamiento social de la
juventud ante una sociedad que no les ofrece muy buenas persepectivas de
futuro. Jimmy y sus colegas anfetamínicos se enfrentan a ella, pero el
protagonista irá sintiendo cada vez más que ni tan sólo su orgullosa pertenencia
a ese grupo y la aparente burbuja de protección que le conlleva (como bien dice
Jimmy: -Yo no quiero ser como los demás, por eso soy un mod!) le ofrecen
respuestas a sus inquietudes.
Quadrophenia es un viaje de autodescubrimiento
(el tema The Real Me de The Who,
versionado por WASP en 1989, podría marcar claramente el camino que emprende
Jimmy) a través de la música y la sociedad de la época, (principalmente de The
Who, aunque no únicamente), en el que Jimmy encarna los anhelos de la rebeldía
juvenil ante una sociedad nada alentadora, pero también sus contradicciones,
especialmente después de la recreación del famoso episodio real de la batalla de Brighton,
en donde cientos de mods y rockers se enzarzaron en una batalla campal destrozando
todo lo que encontraban a su paso en el pueblo. La última media hora de
película está marcada por la explosión de ira y rabia contenida del
protagonista ante la imposibilidad de conseguir su felicidad a través de esas
ilusiones depositadas, a través de la música, en el amor (su amiga Steph), la
amistad (el propio movimiento mod y todo lo que ello conllevaba), el trabajo,
la familia y en general, en una forma de vida que ha traicionado sus
expectativas.
Esa desoladora desilusión queda plasmada en la secuencia final del
acantilado hacia donde se dirige Jimmy con su brillante scooter (el equivalente
icónico de la harley para los rockers) propiedad de Ace Face (Sting), con un
emotivo tema de The Who de fondo.. Su abrupto, furioso y nada autocomplaciente
final marca a cualquier persona que vea esta película, incluso hoy en día.
Como punto negativo subrayar el desastroso doblaje del
que fue víctima el filme en nuestro país, y que ni siquiera en su reciente
edición en dvd ha sido subsanado… pero aún y así es de obligado visionado.

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