Atrapados en el laberinto
El prestigioso director y guionista
canadiense Denis Villeneuve, nominado
al Oscar hace dos años por su anterior Incendies
(2010) y autor también de las premiadas Maelström
(2000) y Polytechnique (2009) firma
este sólido thriller escrito por Aaron Guzikowski y protagonizado por los norteamericanos
Hugh Jackman y Jake Gyllenhaal.
Con un acertado ritmo lento y pausado el
filme nos introduce en el drama que padecen dos familias de clase media norteamericanas al
desaparecer súbitamente una hija de ambas durante una rutinaria reunión
dominical de Acción de Gracias en casa de una de ellas. Jackman interpreta, en quizás su
mejor papel hasta la fecha, al rudo y humilde padre de familia Keller Dover, el
cual, debido al punto muerto en el que parece haber caído la investigación policial
y sabedor de que en casos de secuestro de menores al cabo de una semana se
reducen drásticamente las posibilidades de encontrar a los niños con vida,
decide tomar por su cuenta una arriesgada decisión y un papel mas activo en esa
investigación incluso pasando por encima de la ley si fuera necesario.
Al otro lado de la balanza se encuentra el duro detective Loki, interpretado por Jake Gyllenhaal, el cual se interesará especialmente por el caso pero tampoco estará dispuesto a dejar que Keller se tome la justicia por su mano. Y es ese difícil equilibrio entre el deber del policía y el poder o la capacidad de hacer lo que sea por su familia de un padre desesperado el que explora el filme de manera tan verosímil como reflexiva, a través de unos personajes que progresivamente se verán cada vez mas abocados al límite de sus posibilidades.
Al otro lado de la balanza se encuentra el duro detective Loki, interpretado por Jake Gyllenhaal, el cual se interesará especialmente por el caso pero tampoco estará dispuesto a dejar que Keller se tome la justicia por su mano. Y es ese difícil equilibrio entre el deber del policía y el poder o la capacidad de hacer lo que sea por su familia de un padre desesperado el que explora el filme de manera tan verosímil como reflexiva, a través de unos personajes que progresivamente se verán cada vez mas abocados al límite de sus posibilidades.
Su ritmo pausado y su tono
ciertamente oscuro, el cual recuerda vagamente a la obra del brillante David Fincher, introducen eficazmente al
espectador en esa situación límite que viven los personajes, perfectamente
arropados por unos secundarios de altura encabezados por la apesadumbrada Maria
Bello, la mujer de Keller; Viola Davis y Terrence Howard, el matrimonio amigo personal
de los Keller y los cuales también han perdido a su hija; y un Paul Dano (Alex
Jones) y una Melissa Leo (Holly Jones) magníficos y cruciales en su papel de
sospechoso disminuido psíquico y vecina respectivamente.
La película no elude plantearse
la polémica a ambos lados de la balanza, la de la ley y las rutinarias
pesquisas policiales que lleva a cabo Loki, tan útiles y esclarecedoras a veces
como ineficaces otras y las medidas desesperadas de un padre dispuesto a hacer lo
que sea por encontrar a su hija a tiempo, incluso a tomarse la justicia por su
mano recurriendo incluso al secuestro y tortura de un sospechoso si es necesario.
Ambos personajes son sin duda prisioneros de sus propios demonios y de la
vertiente más gris y oscura del ser humano en sociedad y aunque los dos estén
dispuestos a arriesgar su propia vida por conseguir un mismo fin, su camino hasta
él es totalmente opuesto. Será pues en esa encrucijada
criminal y a contrarreloj en donde se decida cual de los dos tomó el camino
correcto o si ambos lo tomaron debido a sus propias circunstancias. Un
desenlace que mantendrá al espectador inmerso en la trama hasta el último
momento.
Con esta cinta no cabe duda de que deberían de abrírsele de par en par las puertas de Hollywood a Villeneuve como uno de los más interesantes y notables directores actuales y no seria de extrañar también posibles nominaciones para el film en la próxima ceremonia de los Oscar del año que viene.

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