Mostrando entradas con la etiqueta Críticas musicales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Críticas musicales. Mostrar todas las entradas

lunes, 27 de agosto de 2012

Helloween: Unarmed - Best Of 25th Anniversary (2010)



Con motivo de su 25 aniversario los alemanes Helloween publican un nuevo recopilatorio, aunque esta vez no se trata de una compilación de grandes éxitos al uso sino que se han atrevido a regrabar esos clásicos en versión acústica algunos y orquestada en otros para conmemorar su cuarto de siglo de existencia.
Guiados por la idea de que siempre hay que intentar ofrecer algo diferente a los fans quizás más que por el afán experimental, la banda de Andi Deris y Michael Weikath ofrece once cortes, en su mayoría temas lentos, grabados a fuego en el corazón de cualquier powermetalero pero esta vez sin apenas electricidad ni agresividad. En su mayor parte la idea funciona y se deja escuchar con agrado, aunque los resultados no dejan de ser bastante irregulares.
Tenemos desde un Dr. Stein en la apertura todavía más festivo que el original (en gran parte por la utilización de instrumentos de viento como trompetas y violonchelos, lo cual sin duda no deja al oyente indiferente) hasta versiones acústicas (puntualmente con algún instrumento de cuerda) mas acertadas de bonitas y ya clásicas baladas de las calabazas como If I Could Fly, Where The Rain Grows, Fallen To Pieces o la emotiva Forever & One (en donde la voz de Andi Deris luce especialmente). Pero también algunos clásicos mas heavys suenan interesantes aquí como Eagle Fly Free en donde Andi Deris hace un bonito dúo con una cantante femenina, o la imprescindible I Want Out en la que los reconocidos punteos iniciales son sustituidos por un coro infantil a lo Pink Floyd con un resultado realmente original.
Future World y Perfect Gentleman, aunque disfrutables, resultan menos estimulantes ya que su versión acústica está bastante cercana a la original.
Mención a parte merece el tema The Keeper´s Trilogy que, como su nombre indica, se trata de un medley de los clásicos Halloween, Keeper of The Seven Keys y King Of 1000 Years a modo de recordatorio de la historia central de la magna trilogía  Keeper Of The Seven Keys. Tres temas potentes y muy extensos en sus versiones originales (solo los tres juntos alcanzarían los cuarenta minutos de duración en el caso de no haber sido recortados) que suenan aquí con el lujoso acompañamiento de la Orquesta sinfónica de Praga. Pero esta pretendida joya del álbum es también su punto álgido y débil al mismo tiempo ya que su clara ambición queda deslucida por una poco afortunada producción en la misma que consigue que ni la orquesta ni el grupo (ni tampoco sin duda la voz de Deris) suenen todo lo espectacular que deberían sonar.
Así pues, pese a esas orquestaciones grandilocuentes y a esos estupendos coros que aparecen (sin contar que en la versión medley de la citada trilogía los propios temas no terminan de convencer) el resultado final no termina por alcanzar una brillantez similar a los discos con orquesta de Scorpions o Kiss por ejemplo, sin mencionar otros nombres ilustres, ya dentro del metal sinfónico, como Therion o Epica.
Unarmed es, en definitiva, un intento original de hacer un recopilatorio diferente que gustará y sorprenderá a partes iguales a los fans de la banda siempre y cuando estos tengan en cuenta que el grupo no ha pretendido mejorar los cortes originales sino darles un nuevo aire, aunque el resultado no sea todo lo brillante que uno pudiera desear.

domingo, 26 de agosto de 2012

Marty Friedman: Tokyo Jukebox (2010)



Después del descalabro de crítica y público de su anterior y poco afortunada obra en solitario (Future Addict de 2008, compuesta mayoritariamente por regrabaciones de antiguos temas propios con otras bandas) cualquiera hubiera pensado que el virtuoso guitarrista americano nominado a cinco Grammys y ex Megadeth volvería con un disco similar a su exitoso Loudspeaker (2006), y nada mas lejos de la realidad. Como su nombre hace presagiar Tokyo Jukebox es un disco de covers de bandas niponas, editado en 2009 en el país del sol naciente, pero afortunadamente con un retorno al buen gusto por parte del afamado músico.
Por todos es sabida ya la pasión de Friedman por la cultura y especialmente la música japonesa, y de hecho reside en Tokyo desde hace nueve años como forma de acercarse lo máximo posible a lo que él mismo ha denominado como su influencia principal como guitarrista en los últimos años. Allí se ha convertido en una verdadera estrella mediática y en uno de los artistas mas populares gracias a su trabajo como presentador o colaborador de varios programas musicales en la televisión nipona como Rock Fujiyama, Heavy-Metal San o Jukebox junto a rostros populares del país, ha girado como guitarrista invitado de ídolos musicales japoneses como Ami Suzuki, Nanase Aikawa o Kirito, y es columnista habitual de varias famosas publicaciones musicales y en un diario de tirada nacional.
Con este amplio currículum era normal que en algún momento su interés por la música japonesa aflorara y así ha sido en forma de este tributo a las canciones preferidas del artista dentro del J-Pop (sobretodo) y J-Rock nacional, eso sí, desde una perspectiva metálica y melódica muy interesante para el oyente en la que Marty se explaya a gusto en la principal característica que según él posee el Pop japonés: su heterogénea y desvergonzada mezcolanza de estilos conservando aún y así su propia originalidad.
Así tenemos desde la apertura un tema bastante reminiscente del Speed metal como Tsume Tsume Tsume con interesantes cambios de ritmo y ya haciendo gala de esa mezcla entre metal y melodía pop. Gift (gentileza del famoso grupo nipón Mr. Children) sigue la estela con mayor protagonismo melódico y con un fraseo popero que realmente engancha desde la primera escucha. Amagigoe casi parece una continuación del anterior tema en cuanto a melodía, aunque algo más rápido y con una base rítmica más contundente (cortesía de Jeremy Colson) y no es una versión de J-Pop sino de una famosa cantante japonesa, Sayuri Ishikawa con la que ha colaborado personalmente Friedman. Story es un tema mas lento y en donde se ve más claramente su bis popera pero que sigue siendo igualmente interesante escuchar gracias a su pegajosa melodía, quizás la que mas engancha del redondo. Polyrhythm es otro gran corte (una versión en este caso de un hit del famoso grupo de J-Pop femenino Perfume) que pese a su reiterada melodía es difícil no disfrutar. KaritakuNattayo incluye un sampler vocal histriónico al inicio, es más rápido y cañero aunque mantiene la melodía de Gift mientras que Tsunami comienza con un suave oleaje y es otra pieza lenta, tranquilizadora y casi hipnótica pese a su título. Yuki no Hana es otra canción que pasa por la trituradora metálica de Friedman transformado en un tema mas lento aunque inconfundiblemente metálico (eso sí cortado en su tramo final al mas puro estilo Dream Theater). Eki posee también velocidad y cualidad melódica y tiene unos samplers rítmicos interesantes. Sekai ni Hitotsu dake no Hana vuelve a tener más ingredientes de Speed metal en su estructura, la cual permanece igualmente veloz y melódica. Romance no Kamisama, con la ayuda de un piano, es la bonita balada acústica del álbum e incluye riffs muy emotivos y Ashita he no Sanka es la única con un distintivo sonido a música tradicional japonesa que cierra el redondo de manera sinuosa, evocadora y perfecta.
Tokyo Jukebox es un trabajo cuidado y original que pese a lo arriesgado de la propuesta en su fusión de Pop japonés y heavy metal gustará a todos los amantes de los Guitar Heroes en versión instrumental y nos hace al mismo tiempo recuperar la confianza en la carrera en solitario de este virtuoso de las seis cuerdas que liderara durante una década uno de los mejores grupos de Thrash metal de la historia.

sábado, 25 de agosto de 2012

Gamma Ray: To The Metal! (2010)



Con Gamma Ray es difícil equivocarse, pero también es difícil sorprenderse. Su nueva obra no hace sino convencernos de esta premisa más que nunca. Y es que este To The Metal! (título clarificador como pocos) contiene todo lo que cualquier aficionado promedio al power metal o a los propios Gamma Ray podría esperar: temas rápidos, medios tiempos épicos, alguna balada… es decir melodía y potencia a partes iguales.
Pero para el avezado oyente también queda claro que pese a no ser un mal disco los germanos están muy lejos de igualar alguna de sus magnas obras (léase la tríada compuesta por Land Of The Free, Somewhere Out In Space y Powerplant durante la segunda mitad de los noventa).
Pese a ello, con un toque algo más melódico que en anteriores entregas y que también se refleja en la labor vocal de Kai Hansen (a diferencia de redondos anteriores como No World Order o Majestic) ésta décima entrega en estudio de los teutones posee algunos buenos temas que entran con facilidad, quizás demasiada, como Deadlands, Empathy (uno de los mejores cortes), la rápida y cañera Shine Forever (en donde Kai pone toda la carne en el asador a nivel vocal y que hará las delicias de cualquier powermetalero), o No Need To Cry, ésta última una semi-balada con un sorpresivo tramo progresivo en su parte final.
Por lo demás podríamos hablar del característico sonido de Kai y los suyos en la épica y potente abertura con Rise, la rapidez de All You Need To Know (con un sonido muy Helloween) la melódica y típica, aunque con un pequeño toque neoclásico al final, Time To Live (y mas Helloween todavía que la anterior) o el sonrojante “tributo” hímnico al clásico Metal Gods de Judas Priest con el tema título del CD To The Metal, cosa que tampoco es nueva (aunque la banda nunca lo reconozca) en el grupo y que ya hicieran con Heavy Metal Universe en Powerplant homenajeando a Manowar o con Solid en No World Order “piropeando” de nuevo a Judas Priest, aunque en su momento se llegara a hablar incluso de plagio…
Éste To The Metal! no engaña a nadie: un disco directo, cañero y melódico que nos presenta de nuevo a una de las tres formaciones cabeceras del power metal mundial durante las últimas dos décadas. Aunque es cierto que no están en su mejor estado de forma compositivo si al menos no defraudaran a sus múltiples seguidores, los cuales disfrutaran sin duda de esta nueva entrega a pesar de que no haya nada nuevo en el horizonte para paladares algo mas exigentes.

jueves, 23 de agosto de 2012

Alhándal: Raíces (2010)



Alhándal (del árabe Al-Ándalus) es el nombre de una nueva banda de rock andaluz que ya desde su denominación hasta el nombre de su primer disco, Raíces, deja clara la reivindicación de sus propios orígenes tanto musicales como temáticos.
Compuesto por cinco temas propios (de entre los cuales una instrumental a modo de intro) y cuatro versiones, éste primer lanzamiento de los malagueños transita por un territorio variado y ecléctico (factor este en gran medida dado por la inclusión de las versiones de tan variados artistas) que sorprenderá al oyente rockero mas ortodoxo.
Su apertura con la instrumental homónima Alhandal, en donde comparten protagonismo un sutil piano y algunas palmas flamencas da paso a Raíces, un tema perfecto para empezar el viaje musical en donde se resumen bien las principales características del grupo con su mezcla entre tradición y modernidad. Un medio tiempo rockero con un tono nostálgico de perfecta ejecución y en donde queda ya patente su buen hacer y su elegancia.
El siguiente tema es la versión del clásico tema de Triana, En el Lago, probablemente el tema estrella del redondo en donde la melodía suave del tema original queda transformada en uno de los temas mas rockeros del álbum que engancha en su primera escucha pero manteniendo eso sí todo su feeling original, en donde la banda demuestra ya su potencial eléctrico, su buena producción y la calidad de su vocalista principal, Yiyi, además de ser el primer single extraído del disco.
La leyenda del tiempo es un homenaje a Camarón sobre su clásico basado en el bello poema de Federico García Lorca, aderezado con algunos riffs de guitarra bien localizados; Reyes de la Creación es otro tema propio y el mas rápido del trabajo, justamente cañero y que critica la especulación inmobiliaria con unos interesantes teclados; Caminos de Santidad es otro tema propio de rock duro y potente criticando irónicamente al estamento religioso y su influencia social, con un estribillo bien realizado y una letra que llama poderosamente la atención; Ininteligible es otra versión de un clásico de los también malagueños Tabletom (los menos populares de los grupos versionados) en donde el eclecticismo toma completamente el tema a través de un bien realizado dueto entre Yiyi y el cantante original de los otros, Roberto González, mezclando con un toque de humor el flamenco, el jazz y el rock mas cañero ya en su tramo final.
La última versión es la de otro gran clásico del rock andaluz, el Paseando por la mezquita de Medina Azahara, una emocionante balada aunque con un principio muy rockero y ligeramente progresivo que da paso al último tema propio y cierre del trabajo, la extensa y conmovedora Abril. Con un relajante principio con el sonido del mar de fondo, unos interesantes samplers nos emplazan a sonoridades acústicas hasta que la voz de Yiyi nos lleva hacia una recreación de un hipotético y trágico episodio bélico recogido pictóricamente y sobre el que no se nos dan mas detalles, pero si un mensaje pacifista y uno de los estribillos mas poéticos y delicados del álbum que dejan sin duda al oyente con un buen sabor de boca.
Alhándal es una nueva e interesante banda en el panorama nacional, con potencial y que no solo gustará a los fans del rock andaluz a pesar de que este primer trabajo vaya más centrado hacia estos. Seguramente, y de cara ya a su siguiente paso discográfico, deberían focalizarse no solo en temas propios sino también hacia esa vertiente mas rockera que sin duda dominan, sin olvidar está claro, sus raíces.

lunes, 20 de agosto de 2012

Tim Ripper Owens: Play My Game (2009)



La carrera de Tim “Ripper” Owens es digna de una película de Hollywood (y así fue con el filme Rock Star en 2001), pero este antiguo obrero de fábrica también ha tenido que trabajar duro en el mundo del metal a pesar de haber contado con el gran golpe de suerte que le catapultase a la fama en 1996 convirtiéndose nada menos que en el substituto de Rob Halford en Judas Priest durante siete años. Primero con Winters Bane, y después de su famoso paso por las leyendas británicas, con los americanos Iced Earth (esta vez sustituyendo a Matthew Barlow durante cuatro años), Beyond Fear (con los cuales tiene previsto un segundo álbum) y ahora con Yngwie J. Malmsteen, entre otros muchos proyectos y variadas colaboraciones estelares.
Con este envidiable y lustroso currículum al bueno de Tim tan sólo le faltaba algo, un disco en solitario. Y aquí está. Play My Game es su título y también toda una declaración de principios como bien claro deja el leit-motiv de éste: “If you think you can beat me, you come play my game” 
Para ello Owens se ha rodeado de un plantel de instrumentistas de lujo como Bob Kulick, Michael Wilton, Doug Aldrich o Chris Caffery a las guitarras, Rudy Sarzo, Billy Sheehan, Marco Mendoza o David Ellefson al bajo, y Simon Wright o Bobby Jarzombeck a la batería. Todo para dar forma a un trabajo en el que Tim se encarga de todas las letras, gran parte de las composiciones y, por supuesto, de las labores vocales. En él nos encontramos una mayor variedad melódica respecto a otros de sus trabajos con otras bandas como la anterior Beyond Fear. Un Tim Owens esforzado en variar su registro no sólo centrándose en sus agudos, que los hay, aunque esa variedad no esté del todo conseguida ya que su registro es algo repetitivo en algunos de los temas. En cuanto a las composiciones en sí, hay de todo y sin duda mejoran tras unas cuantas escuchas, seguramente debido a la calidad de sus intérpretes. Pero no nos engañemos, Ripper ha mejorado pero sigue sin ser un gran compositor. Hay buenos temas sin duda como el que abre el disco y quizás el mas melódico, Starting Over (con un tono algo nostálgico) The Cover Up, uno de los temas mas agresivos e inspirado en los sucesos ufológicos de Roswell en 1947, No Good Goodbyes, una de las mejores canciones del disco y de las que mas enganchan, la propia Play My Game, un tema furioso y que también engancha con su estribillo, o Death Race, un corte mas rápido y heavy.
Por otro lado también hay canciones más mediocres como Believe, con unas letras muy tópicas y con una cierta reminiscencia al Demolition de Judas Priest; It Is Me, igual de tópica aunque con algunos de los mejores agudos del disco; The Light, cañera pero floja en cuanto a composición igual que Pick Yourself Up. Los dos temas más largos, The World Is Blind (sobre los conflictos bélicos en el mundo) y The Shadows Are Alive (con clara influencia de Judas Priest y Black Sabbath) a pesar de que tampoco suenan muy originales consiguen por lo menos enganchar tanto por los solos como por el propio trabajo vocal de Owens.
En definitiva, Play My Game es un álbum variado, muy bien interpretado a todos los niveles, que gustará a sus fans, pero igual que ocurría con el disco de Tim con Beyond Fear, no consigue sobresalir en cuanto a la brillantez de sus composiciones, le falta ese punto que convierte a un disco mediocre en una obra especial y recordada. Quizás no sea ese el fuerte del señor Ripper, pero sabedor sin duda de que ningún cantante graba mas de dos discos seguidos con el genio sueco de las seis cuerdas, Yngwie Malmsteen, quizás haya precipitado un poco la salida de este álbum para irse abriendo un camino propio que puede que necesite a corto-medio plazo. 
Aunque, ciertamente, a Tim Owens nunca le han faltado propuestas de primer nivel.

domingo, 19 de agosto de 2012

Gotthard: Need To Believe (2009)



Dos años después de su anterior y exitoso trabajo Domino Effect, los suizos Gotthard vuelven a deleitar a los fans del hard rock con once nuevos temas en su mejor tradición y que enganchan desde la primera escucha.
Aunque con una carrera ciertamente ascendente en popularidad no fue hasta hace cuatro o cinco años cuando el grupo empezó a darse a conocer por estas latitudes. Y desafiando abiertamente el famoso tópico de que nadie es profeta en su tierra a la banda del cantante Steve Lee nunca le ha faltado el éxito en su tierra natal y sus números les avalan: son la banda de rock que mas discos ha vendido en su país y en el extranjero, tan solo superados por los también hardroqueros Krokus, con cifras que superan los dos millones de álbumes vendidos y todos y cada uno de sus once discos han llegado al número uno en sus ya mas de 15 años de carrera.
¿Teniendo en cuenta estos antecedentes, que podemos esperar de su nueva obra? Pues simplemente que este Need To Believe es todo un festín para sus fans, un álbum variado y para todos los gustos que se abre con Shangri-La, un corte original y con ciertas reminiscencias budistas tanto en la letra como en la música, pero con un estribillo marca de la casa; Unspoken Words, todo un temazo de hard rock 100% Gotthard con unos sutiles teclados perfectamente insertados en el tema; Need To Believe, el primer single, perfecto en su composición y melodía; Unconditional Faith, la primera de las dos baladas, con un toque a lo Bon Jovi; I Don't Mind, otra gran pieza hardroquera al estilo Whitesnake; Break Away es un medio tiempo que engancha con facilidad mientras que Right From Wrong es otro tema hard cañero con un toque mas oscuro y con partes sintetizadas y I Know, You Know y Rebel Soul son otras dos joyas hardroqueras. La primera con la melodía vocal que mas engancha del disco, la cual recuerda bastante a alguno de los mejores temas de su anterior Domino Effect, y la segunda el tema mas potente y rápido del álbum el cual encaja a la perfección en el redondo. Y sin olvidar la vibrante Tears To Cry que cierra de forma nostálgica y rockera el álbum.
Un trabajo completo, sólido y variado, no el mejor de su fértil carrera pero si con grandes temas que encandilará a sus seguidores y a buen seguro les hará ganar nuevos. Y es que, quien dijo que ya no había grandes bandas de hard rock actuales? Gotthard están aquí para quedarse y Need To Believe es buena prueba de ello.
Como curiosidad señalar que los suizos contribuyeron con una canción (el tema título para el cual se rodó también un video clip) a la banda sonora de la película sobre el boxeador Max Schmeling, la cual se filmó en Zagreb (Croacia) y se estrenó en los cines en 2010. El filme está dirigido por Uwe Boll, artífice de algunos de los despropósitos fílmicos mas infumables de los últimos años, pero si Nightwish también colaboraron en una banda sonora del citado director (para Alone in the Dark en 2005) porque no Gotthard...
Tristemente Need To Believe será recordado también por ser el testamento musical del carismático cantante y líder de la banda Steve Lee, fallecido en un trágico y absurdo accidente de tráfico en Nevada (USA) en octubre de 2010.

sábado, 18 de agosto de 2012

Swashbuckle: Back to the Noose (2009)



La etiqueta de metal pirata puede llevarnos a confusión a menudo, sobretodo si se la intenta identificar con un estilo musical, ya que no es exactamente eso sino que representa mas bien un común denominador temático en algunas bandas de metal, aunque no practiquen los mismos estilos.
Su grupo creador y de cabecera son sin duda los clásicos alemanes Running Wild (los cuales han decidido retirarse recientemente) mientras que, entre otros, en los últimos años han aparecido los irlandeses Alestorm (claramente influenciados por los powermetaleros alemanes) y ahora los americanos Swashbuckle con este su segundo trabajo.
Mientras que los dos primeros tenían un estilo más melódico, estos últimos se enmarcan claramente dentro del thrash metal más agresivo. Y ese quizás sea precisamente su fallo. Apuestan por un thrash demasiado furibundo e incluso con voces death en muchos temas que no acaba de casar bien con el toque folkie-bucanero-divertido que intentan darle globalmente al trabajo a través de ciertos interludios. Aquí lo que predomina es el thrash a la vieja usanza y si no fuera por esos interludios (divertidos y repetitivos a partes iguales) bien podría pasarse por alto totalmente la etiqueta pirata en su música, cosa que no ocurre por ejemplo con las bandas anteriormente citadas. Y es que los temas de tan thrasheros llegan a ser casi punk en su estructura, mayormente facilona, y en su duración (de los 21 cortes solo dos superan los tres minutos de duración).
Teniendo en cuenta todo esto, entre sus puntos positivos cabría destacar el enganche de ciertos cañonazos thrash como It Came From the Deep, probablemente el mejor tema y también el mas largo con su correspondiente intro incluida, Splash-N-Thrash, ciertamente ochentera y pegadiza, apta para el moshing colectivo, The Grog Box, corta, extrema y prácticamente Death metal, Rounds of Rum, igual de cañera y extrema y esta sí, con coros algo mas “pirateros” y alcoholizados, o el single Cruise Ship Terror, rápida y agresiva como la mayoría y la elegida para hacer el videoclip, por cierto bastante resultón y divertido teniendo en cuenta el presupuesto.
En definitiva un álbum de thrash de la vieja escuela que recuerda a los primeros Anthrax o Destruction, disfrutable, aderezado con temática pirata y que si no fuera por sus interludios acústicos y sus divertidos diálogos en algunos de esos temas-puente poco quedaría en él del adjetivo “pirata” en su música.
Intrigante resulta que fueran estos Swashbuckle los ganadores del concurso Myspace que organizara su discográfica y no se puede evitar pensar si no habrían bandas mejores en la red pero simplemente con una estética no tan fácilmente comercializable como la de estos tres bucaneros americanos...

jueves, 16 de agosto de 2012

Samael: Above (2009)



Aunque muchas veces la expresión de “retorno a las raíces”, especialmente dentro del contexto musical, suela verse como algo positivo eso no significa que siempre deba serlo. Esa es precisamente la sensación que deja el nuevo álbum de los suizos Samael, una formación que se había labrado una de las trayectorias más personales e interesantes en el mundo del metal actual, y que a diferencia de los suecos Therion, por poner un ilustre ejemplo, no ha optado por seguir expandiendo su universo musical sino por olvidarse prácticamente de todo lo que llevaban haciendo desde aquel recordado Ceremony Of Opposites de 1994 o su famoso Passage de 1996 y hacer caso a cierta porción de sus fans que echaban de menos sus inicios mas puramente blackmetaleros.
Y es que este Above vuelve a ser eso, puro black metal nada melódico y por supuesto sin atisbo de teclados u otras influencias electrónicas presentes en mayor o menor medida en su música desde mediados de los noventa, las cuales los alejaban claramente del black mas old school que sí practicaban en sus dos primeros discos.
Así en esta nueva obra, a pesar de no ser un mal disco ya que nos encontramos con buenos temas black (con su característica batería de blast-beats y voces extremas) como Virtual War, Black Hole, Dark Side o God´s Snake, lo que más llama la atención (negativamente) fuera de ese regreso estilístico a las raíces del grupo es una homogeneidad excesiva entre todos los temas que lo componen, y que quizá solo se diluya, de manera muy tímida, con On The Top Of It All, el décimo tema que cierra el redondo con un tono mas épico y con la voz de Mortuus ligeramente mas pausada, o en todavía menor medida con In There.
Al parecer el regreso de Samael a sus orígenes ha sido total, pero quizás no muy acertado vistos los resultados de éste su octavo trabajo de estudio que difícilmente satisfará a sus seguidores desde mediados de la década pasada aunque sí puede gustar a los acólitos del black metal primigenio de bandas como Marduk o Gorgoroth.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Judas Priest: A Touch Of Evil music video (1991)



Uno de los últimos temas considerados como clásicos en la carrera de las leyendas británicas del heavy metal Judas Priest: A Touch Of Evil, editado como single a principios de 1991 y perteneciente a su elogiado y exitoso álbum de 1990 Painkiller.
El videoclip de A Touch Of Evil de Judas Priest, dirigido por el prolífico director de vídeos musicales Wayne Isham, es probablemente el más complejo del grupo a nivel de significaciones conceptuales. Funciona claramente en un nivel metáforico a través de dos vías de interpretación: la del espectador que desconoce la historia del grupo y la del aficionado o fan de éste. De hecho, el videoclip en su totalidad se puede entender directamente como una metáfora social sobre el miedo, la represión, el mal y la injusticia, quedando patente ésta idea también en la letra de la canción, pero adquiriendo mucha más complejidad en su traslación audiovisual.
Así pues, éstas ideas aparentemente abstractas y generalistas que darían lugar a esa primera vía de interpretación, adquieren una mayor significación para el aficionado al grupo cuando se conoce que Judas Priest fueron víctimas directas de esa represión e injusticia, de ésa sed de mal que parece imbuir de manera dramática todo el videoclip, siendo acusados injustamente del suicidio de dos jóvenes fans del grupo a mediados de los años ochenta, y siendo posteriormente juzgados y absueltos por ello en 1990. 
Este dramático suceso que impactó directamente sobre los músicos se plasma a la perfección en su formato audiovisual, de manera metafórica y posmoderna, en una clara sátira social escenificada como un pequeño teatro de freaks lynchianos, en donde cada uno de éstos simboliza uno de los temas anteriormente citados, con claras influencias bíblicas como la serpiente, el símbolo del pecado original, del mal que intenta acechar al asustado niño protagonista. Y es éste precisamente el símbolo más significante de todos, pues simboliza inequívocamente la inocencia del artista, acorralado por esa represión y ese mal del que se le intenta hacer culpable, como se aprecia en el fundido entre la mano del cantante Rob Halford y la cara del niño. 
Así pues, éste alegato metafórico sobre el mal y la injusticia es en su conjunto una dramática crítica a la censura musical (Judas Priest fueron también objetivo del famoso PMRC americano a mediados de los años ochenta) como se aprecia en la primera secuencia del videoclip mientras se mandan quemar todos los discos y cintas en la caldera de la vergüenza, y con ésos fieros y reiterados perros ejerciendo metafóricamente de "Dobermans culturales". Es precisamente también la justicia la que controla la censura en el plano de la maza rompiendo el vinilo, y es en una sociedad cristiana y religiosamente represiva (Estados Unidos mas concretamente), como ejemplifican el predicador y todos sus acólitos, en donde esa justicia tiene lugar, ante el aplauso del engañado y alienado público hacia la estupidez y el miedo en definitiva al hecho de no admitir ese mal como autóctono a la propia condición humana y social del individuo, ejemplificada a través de los freaks circenses, sin la necesidad de culpar hipócritamente al artista por ello.

martes, 14 de agosto de 2012

Unitopia: The Garden (2008)



Desde las lejanas tierras australianas, en concreto de la ciudad de Adelaida, nos llega éste The Garden, el segundo álbum de una banda todavía bastante desconocida en Europa, hecho que bien podría cambiar gracias a este interesante trabajo.
Aunando de una forma realmente original elementos de géneros tan dispares como el rock y el metal progresivo, orquestaciones clásicas, música étnica, jazz e incluso toques electrónicos, los seis integrantes de Unitopia introducen al oyente en un verdadero viaje musical a través de un álbum semi-conceptual sobre la vida y las inquietudes vitales del ser humano estructurado en dos discos. En el primero de ellos nos encontramos las dos primeras suites de la tres que se incluyen en el álbum, es decir (y como es habitual en el género) unos temas extensos divididos en diferentes partes de modo conceptual y narrativo en donde se puede observar la increíble versatilidad de estos músicos. The Garden es la primera de ellas, la más extensa y que bien podría funcionar como un resumen de lo que la banda ofrece durante los más de 100 minutos que dura el doble redondo, en donde ya se atisba la creciente aunque equilibrada importancia de su teclista y compositor Sean Timms. La segunda I Wish I Could Fly, es la mas corta ya que consta tan solo de dos segmentos y es una bonita pieza casi instrumental, mientras que la tercera suite Journey´s Friend, ya en el segundo cede, es una de las mejores composiciones del álbum, también compuesta por cinco partes al igual que la primera, y en donde podemos escuchar las únicas voces agresivas del notable vocalista Mark Trueack.
Mención a parte merece la pieza de la primera mitad del trabajo Angeliqua, un extenso, variado y bello tema en donde se disfruta de la maravillosa voz de la vocalista femenina Shireen Khemlani, además de contar con influencias árabes e incluso flamencas en su composición. Inside the Power, When I´m Down o Give and Take son temas mas directos y pegadizos, suaves pero que sin duda enganchan al oyente y que bien podrían funcionar como singles. En este conjunto también podría estar otro de los mejores y más potentes temas del álbum, This Life, con una instrumentación más sencilla pero que se complementa a la perfección con los que le preceden. Love Never Ends es una delicada y bonita balada en donde cobra más protagonismo la vocalista femenina, y 321, el tema que cierra el trabajo, es una composición editada como single en memoria de los mineros de Beaconsfield que se vieron involucrados en un trágico accidente hace algunos años (su título hace referencia a la cantidad de horas que estos pasaron incomunicados del exterior), la cual cierra potente y enigmáticamente la obra.
The Garden es un álbum complejo que necesita de diversas escuchas para poder ser disfrutado en su totalidad, de una calidad y originalidad muy por encima de la media, una obra arriesgada por su amplio abanico musical, lo que quizás le dificulte encontrar fácilmente a su público, pero que en el extensamente poblado universo progresivo debería gustar tanto a amantes de Genesis como de Dream Theater.

lunes, 13 de agosto de 2012

Gamma Ray: Hell Yeah!!! The Awesome Foursome (2008)



A la cabeza todavía junto con Helloween y Blind Guardian del power metal europeo, Gamma Ray nos presenta por fin, y tras dos años de retraso, su tercer doble directo y DVD, con el extenso (y no carente de buen humor, como es habitual) título de Hell Yeah!!! The Awesome Foursome, and the finnish keyboarder who didn´t want to wear his donald duck costume. Live in Montreal. Grabado en una sala de medio aforo llena hasta los topes en la ciudad canadiense de Montreal en mayo de 2006, éste directo y DVD es sin duda el más completo de sus tres editados hasta la fecha, sumándose al Heading For The East (1991, reeditado en 1998) y al Lust For Live de 1994, ambos todavía con el vocalista Ralf Scheepers, el cual luego formaría los también alemanes y powermetaleros Primal Fear.
En lo que al concierto propiamente se refiere este Hell Yeah!! nos ofrece dos horas de la banda en su gira de presentación de su álbum Majestic, editado en 2005, recorriendo toda su discografía con una calidad  excelente tanto de sonido (para algunos incluso demasiado) como de vídeo. Los de Kai Hansen se muestran en buen estado de forma sacando brillo a ya clásicos del grupo como Land of the free, Beyond the blackhole, Rebellion in dreamland, la claramente “Manowar” Heavy Metal universe, Man on a mission, New world order, o Valley of the kings, sin olvidar su habitual balada acústica Fairytale o el recuerdo de Kai Hansen a sus tiempos en Helloween con la inefable I want out casi al final del concierto. De su último álbum por aquel entonces, porque ya tienen otro en su haber, solo dos temas aparecen en el directo, Fight y la coreada y pegadiza Blood religion.
En definitiva un buen concierto grabado en una sala no muy grande y que aunque con retraso, gustará a todos sus seguidores. Quizás sabedores precisamente de ese retraso de dos años en su edición, la banda ha decidido ofrecer también, en su edición en DVD, un segundo disco con todos los extras que un fan pueda desear, aunque eso no signifique que estén presentados de la mejor forma posible. En él encontramos desde un divertido documental (sin subtítulos, un fallo en los tiempos que corren) y una hilarante Road Movie en el mejor tono humorístico del grupo, a la colección de todos sus videoclips (con el mismo sentido del humor casi todos ellos, aunque demasiado freaks y cutres algunos, todo hay que decirlo), un compendio de cinco temas en directo en el famoso festival alemán de Wacken entre 2003 y 2006, una curiosa actuación acústica en Japón etc... Con unos menús mas trabajados y con los subtítulos correspondientes mejoraría el producto globalmente, pero aún y así son mas de dos horas y media de extras que harán las delicias de todos sus aficionados, que no son pocos.          
Como broche final, en su edición especial el set viene con un tercer DVD con algunos temas grabados en directo en Barcelona, durante su última gira con Helloween (ciudad que gusta especialmente a los teutones que ya en 2003 editaron un directo grabado casi íntegramente en la misma ciudad catalana, el Skeletons in the Closet) acompañados de un documental de su gira española. Más vale tarde que nunca.

domingo, 12 de agosto de 2012

Eclipse: Are You Ready To Rock (2008)



Si bien es cierto que la escena del hard rock hace ya años que no ocupa los primeros puestos en las listas de ventas eso no ha impedido que sigan saliendo grupos constantemente y que algunos pocos consigan alcanzar un éxito considerable, como los suizos Gotthard o mas recientemente los australianos Airbourne.
Siguiendo esta línea de calidad los suecos Eclipse nos presentan su tercer álbum, Are you ready to rock, un gran disco de hard rock de la vieja escuela y según ellos mismos afirman, mas orientado hacia las guitarras, mas cañero en general que sus álbumes anteriores, los cuales estaban mas cercanos al AOR.
El nuevo trabajo nos presenta pues once temas que harán las delicias de todos los aficionados al género y a bandas americanas como Whitesnake, Mötley Crue o Ratt. Todos y cada uno de los cortes destilan un feeling que no siempre es fácil de hallar y cuentan con una perfecta producción del propio cantante de la banda, Erik Martensson y su guitarrista, Magnus Henriksson, en los estudios propiedad del primero, Blowout Productions.
El hard rock clásico americano se da la mano en casi todos los temas con su vertiente europea mas potente propia de bandas como Pink Cream 69 o Pretty Maids creando un redondo completo, sólido y que engancha al oyente desde la primera escucha. Temazos como la rápida Under The Gun, la adictiva Hometown Calling, Unbreakable (con claras influencias de los Bon Jovi mas ochenteros), la gamberra Young Guns, el single Breaking My Heart Again (con una influencia no disimulada de Whitesnake incluso en su título) o la vibrante Hard Time Loving You, sin olvidar la semi-balada Million Miles Away (que nos podría recordar a aquellos olvidados Autograph) o el medio tiempo con un toque mas moderno 2 Souls. Todos ellos con un gran trabajo tanto de guitarras como de melodías vocales, sonando claramente influenciados por el estilo  ochentero pero al mismo tiempo frescos y poderosos.
Sin duda alguna un disco que ningún fan del hard rock debería dejar escapar y que sitúa a Eclipse entre una de las formaciones mas destacadas de la escena. Sería de justicia que el éxito comercial les acompañara a partir de ahora y que pudieran venir a presentarlo por estos parajes próximamente.
Así que ya sabes, si estas preparado para el HARD ROCK, con mayúsculas, déjate eclipsar por estos suecos.

sábado, 11 de agosto de 2012

Unearth: The March (2008)



En los últimos años parece haber una tendencia en algunos grupos de Metalcore americanos de acercarse al sonido europeo del Death melódico y el Thrash Metal, algo que desarrollan con gran calidad los americanos Trivium. Este es el caso de los bostonianos Unearth, que a diferencia de famosos compatriotas suyos, también oriundos de Massachusetts curiosamente, como Killswitch Engage o Shadows Fall, optan por enriquecer su sonido con influencias europeas. Y es que de hecho el Metalcore parte de esos estilos para mezclarlos con hardcore, una modalidad que aunque simple, ha cuajado con gran éxito en Estados Unidos, aunque no tanto en el viejo continente, afortunadamente.
La banda nos trae ahora pues éste The March, su ya quinto álbum en estudio, aproximándose a ese Death/Thrash que no abandonan en sus once nuevos temas (contando el bonustrack oculto). Un disco sin tregua para el oyente, potente, extremo y rápido a partes iguales. Pese a ello, la voz de Trevor Phipps no ayuda mucho sin duda (recordando ésta a veces tanto a otros grupos de Metalcore como incluso a los clásicos alemanes Destruction) no pudiendo el combo evitar caer en cierta repetición de fórmula en muchos temas como Hail The Shrine y Crow Killer o Cutman y We Are Not Anonymous. Aún y así, y sin tener en cuenta ésa muy repetitiva labor vocal de su cantante y la similitud compositiva general, no es un mal disco para los amantes del Metalcore actual o el Thrash moderno de grupos como The Haunted o el Metalcore/Thrash de As I Lay Dying por citar algunos ejemplos. Oyentes modernos ávidos pues de sonoridades extremas que no le cierran la puerta a los nuevos caminos del Metalcore, un estilo que mira al pasado con la esperanza de otorgarle mas profundidad a su sonido actual.
Como temas destacables cabe mencionar el potente inicio con My Will Be Done, la extrema y con mas matices que la mayoría Grave Of Opportunity, la relativamente pegadiza y que da título al trabajo The March, la extrañamente ochentera en su estribillo The Chosen y, sorpresivamente, el fantástico y thrasher bonustrack escondido, el onceavo tema Our Callous Skin, un cañonazo de Thrash Metal que a buen seguro no se merecía tan deslucida posición en el tracklisting final.

jueves, 9 de agosto de 2012

Joe Lynn Turner: Live in Germany (2008)


Resulta extraño que uno de los mas míticos vocalistas del hard rock, el italoamericano Joe Lynn Turner, no hubiera publicado hasta la fecha un disco en directo como artista en solitario, pero así ha sido. Éste Live in Germany fue grabado el 30 de septiembre de 2007 durante la tercera edición del “United Forces Of Rock Festival” en Ludwigsburg, Alemania.
Lo primero que llama la atención es que no sea un trabajo doble, puesto que se compone de tan sólo 13 temas, lo que sin duda no ofrece una justa retrospectiva para la carrera de este gran cantante. Esto se entiende quizás, según entrevistas ofrecidas por el mismo Joe Lynn,  a que al parecer la idea de grabar un disco en directo sobrevino mas bien por accidente, ya que el propio cantante desconocía que el concierto estaba siendo grabado y fue la propia discográfica la que sugirió a posteriori que éste fuera editado.
Sobre el álbum en si mismo, aún siendo insuficiente, encontramos a un Joe Lynn Turner en un gran estado de forma haciendo un repaso a algunos de sus mas clásicos temas, preponderando ostensiblemente los grandes clásicos de Rainbow como I Surrender, Can´t Happen Here, (con una acertada presencia de los teclados incluso mas que en su versión original), Street Of Dreams, Power, Can´t Let You Go, Jealous Lover, Stone Cold, la potente Death Alley Driver que abre el CD, o la cañera Spotlight Kid y relegando a un muy segundo plano sus temas en solitario. De los pocos presentes eso sí, la selección vale la pena: Power Of Love (de su fantástico álbum en solitario The Usual Suspects), Your Love Is Life y Blood Red Sky (de su reciente Second Hand Life). Para cerrar a lo grande llega la sorpresa con el Burn de Deep Purple, a pesar de que no fuera él quien cantara la versión original.  
Se hecha en falta pues un mayor repaso a su extensa carrera en solitario (ya que se supone que es un directo de Joe Lynn Turner “en solitario”) y de sus magnas colaboraciones con Yngwie Malmsteen en Odissey, los propios Deep Purple en Slaves And Masters, con Glenn Hughes en los dos tremendos volúmenes de HTP, o con Sunstorm, Brazen Abbot, Fandango etc.
No están todas las que son, pero por lo menos podemos disfrutar de un buen concierto con un buen sonido (¿demasiado quizás?) y con una competente banda de sobrada experiencia detrás interpretando todos estos clásicos, integrada por Karl Cochran (guitarra), Greg Smith (bajo), Carmine Giglio (teclados) y Mike Sorrentino.
Podría haber sido mejor, pero habrá que conformarse...

martes, 7 de agosto de 2012

Amon Amarth: Twilight of the Thunder God (2008)



Los suecos Amon Amarth son ya una banda totalmente asentada dentro de la escena del Death/Viking metal sueco, como bien demuestra éste Twilight of the Thunder God, su ya séptimo álbum hasta la fecha. Si bien musicalmente se encuentran mas cerca del Death melódico sueco, con un sonido cercano a bandas como Hypocrisy o los primeros In Flames, también es cierto que tanto la temática como su propia iconografía les acercan de lleno al Viking metal de reconocidos grupos como Moonsorrow o Ensiferum.
El nivel de calidad en todos los ámbitos de éste nuevo trabajo se asemeja al de sus últimas obras With Oden On Our Side (2006) o Fate Of Norns (2004), prueba del buen estado compositivo de la banda, la cual ha llegado incluso a alcanzar una sorpresiva sexta posición en las listas alemanas.  
Twilight of the Thunder God es un álbum variado y más melódico musicalmente de lo que cabría esperar, por mucho que la extrema voz de Johan Hegg se empeñe en negarlo. Hay temas realmente cañeros como Where Is Your God?, probablemente la mas extrema del disco, el tema homónimo que le da título o No Fear For The Setting Sun, que serían buen ejemplo de ello, pero también hay cortes mas melódicos muy bien ejecutados que subrayan el carácter épico que impregna el redondo como Tattered Banners and Bloody Flags, con unos tímidos teclados intercalados, o las fantásticas Free Will Sacrifice y The Hero. Sin olvidar la inquietante y pesada Guardians Of Asgaard o uno de los mejores temas, Live For The Kill, épica, rápida y con un acertado y suave interludio de violines que termina fusionándose con el agresivo final de la canción. Como cierre, Embrace Of The Endless Ocean, con una extraña, aunque no por ello menos agresiva, melancolía, la cual termina el álbum en un tiempo ajustado y deja al oyente sin duda con un buen sabor de boca.
Twilight of the Thunder God no solo gustará a los seguidores de los suecos sino que también puede satisfacer a los amantes del Death melódico o del Viking metal e incluso de estilos adyacentes si se les da una oportunidad que, sin duda, merecen.

domingo, 5 de agosto de 2012

Austrian Death Machine: Total Brutal (2008)



¿Existe algo más hilarante y freak que hacer una banda y un álbum tributo a Arnold Schwarzenegger en clave Thrash Metal? Quizás, pero desde luego Tim Lambesis, el creador de este singular proyecto y también cantante de la conocida banda de metalcore americana As I Lay Dying, deja el listón bastante alto.
Comenzando por el nombre de la banda, en clara referencia a nuestro austríaco preferido, la fantástica portada de Ed Repka y el propio nombre del disco, queda claro que el oyente se enfrenta a algo muy heavy, pero también mucho mas divertido de lo que podría parecer. Y es que el tono del álbum, a pesar del rendido fanatismo de Tim Lambesis hacia Arnie, no es tan solo de tributo (como uno podría suponer) sino de parodia con un acertado sentido del humor. De los 17 temas que componen el disco, hay siete pequeñas intros protagonizadas por Governator, aquí rebautizado como Ahhnold, a cual mas divertida. Los diez temas restantes componen el grueso del álbum, una verdadera tormenta sónica que Lambesis dice haber escrito en menos de una hora utilizando un enfoque diferente a su trabajo con As I Lay Dying, en sus propias palabras: "testosterona y estupidez". Pero eso sí, con mucho humor.
Cada uno de los temas rinde homenaje a un filme clásico de Arnie, y por sus títulos generalmente no es difícil hacerse una idea de cuales son: Rubber Baby Buggy Bumpers (El Último Gran Héroe) un tema igual de agresivo que los demás pese a su nombre, I Am A Cybernetic Organism, Living Tissue Over (Metal) Endoskeleton, o Come With Me If You Want To Live (Terminator 1 y 2), dos de los mejores temas del disco, el primero de ellos con un toque a lo Fear Factory y el único con voces mas limpias y melódicas en su estribillo, Who Is Your Daddy, And What Does He Do? (Poli de Guardería), igual de machacón, You Have Just Been Erased (Eraser) o If It Bleeds, We Can Kill It (Depredador), otros dos buenos temas con un estribillo repetido por el propio Ahhnold en el segundo caso y dos de las mas cañeras también, sin olvidar Here Is Subzero, Now Plain Zero (Perseguido) entre otras. Musicalmente la única tregua para el oyente entre tanto, y buen, ataque thrasher son los interludios de Ahhnold, con intro y outro incluida e incluso divertidos diálogos entre él y los miembros del grupo.
Está claro que Tim Lambesis no solo ha querido darse un gustazo personal con el álbum, sino que  además ha hecho un disco de thrash metal directo, clásico (en todos los temas hay un solo de guitarra) y sin contemplaciones, poco variado pero disfrutable sin duda. Remarcar la larga lista de colaboradores del álbum, desde Adam Dutkiewicz (Killswitch Engage), Nick Hipa (As I Lay Dying) Eyal & Emil (Daath), Jason Suecof (productor en Audio Hammer y autor de dos de los solos), Mark Macdonald, Dan Fitzgerald (departamento de marketing de la propia Metal Blade) etc...
¿Y es que acaso puede haber algo más brutal y divertido que fusionar al último gran héroe de acción Arnold Schwarzenegger y toda su mitomanía con una banda de thrash metal old school?
Solo queda preguntarnos: ¿Austrian Death Machine... volverá? Seguro que si.

sábado, 4 de agosto de 2012

Silent Rage: Four Letter Word (2008)



Las reuniones en el mundo del hard rock estan a la orden del día y pocos grupos que tuvieran éxito en su momento se resisten a volver al ruedo. Silent Rage vivieron sus días de gloria a finales de los ochenta, con álbumes como Shattered Hearts (1987) o Don´t Touch Me There (1989) y hits como Rebel With A Cause, justo cuando el género vivía su gran momento. Pero ni siquiera el apadrinamiento para las labores de producción de Gene Simmons (Kiss) en su segundo álbum les salvó del umbral de los noventa.
No sería hasta 2002 que volverían sin pena ni gloria con el álbum Still Alive, así es que este Four Letter Word podría considerarse su segundo y más acertado regreso.
Si algo llama la atención en los once temas que componen el álbum es la variedad que ha sabido imprimirle la banda de Jesse Damon al disco. Desde el inicio melódico con You Could Be The One al último tema, Trouble, el más heavy del disco, hay un poco de todo, mucho feeling y buenas composiciones. Es el caso de Close Your Eyes, una bonita balada con una excelente melodía vocal, Sinister Man, un tema extrañamente oscuro con unos fantásticos coros femeninos intercalados, Hard Habit To Break, un medio tiempo con un sorprendente protagonismo del saxo en él, Bona Fide, otro medio tiempo con un estribillo pegadizo, o la excelente I´m Not Lonely, uno de los mejores temas del álbum en su intepretación vocal e instrumental. Four Letter Word, la canción que da título al álbum, es un clásico tema hard roquero (haciendo referencia a la palabra love), Man Or Machine es un tema con un toque algo mas duro y moderno, originariamente ideado junto con Gene Simmons hace años y basado en la historia de Frankenstein, Feel My Love tiene un toque inconfundible a los Kiss mas ochenteros, y Nobody Knows es otro buen tema de hard rock que engancha y bien interpretado.
Para completar la interesante oferta el álbum cuenta con colaboraciones como las del guitarrista Bruce Kulick (Kiss) en Man Or Machine, las del baterista Bobby Blotzer (Ratt) en Man Or Machine y Bona Fide, y en ésta última también la de Gilby Clarke (Guns´N´Roses) a la guitarra, el cual también se ha encargado de la producción del disco, o Dilana (Rockstar Supernova) en los coros femeninos de varios temas.
Four Letter Word es un buen álbum de hard rock, clásico y moderno al mismo tiempo, con el toque personal y melódico de Silent Rage a las voces, puesto que los temas estan cantados en mayor o menor medida entre todos los integrantes del grupo, variado y pegadizo, que quizás se resienta negativamente de una producción poco afortunada para los tiempos que corren.

jueves, 2 de agosto de 2012

Def Leppard: Songs from The Sparkle Lounge (2008)



Después de casi treinta años de carrera muy pocas bandas clásicas se atreven a innovar u ofrecer algo diferente y Def Leppard desde luego no son una excepción.
El nuevo álbum del quinteto británico posee al cien por cien el sonido clásico del grupo y podría entenderse como un tímido retorno a su sonido más roquero, por lo menos desde el álbum Euphoria de 1999. Después de algunos años dispersos entre álbumes de versiones (Yeah! de 2006), recopilatorios varios, DVDs y algún disco realmente flojo, (caso del olvidado X de 2002) parecen querer volver a sus raíces, eso es, a su época más hard roquera, porque desde luego los tiempos más netamente metálicos de principios de los ochenta son ya cosa del pasado, como bien saben todos sus fans. Y es que aunque Def Leppard hayan tenido una carrera autocomplaciente como pocas no se les puede negar que hayan seguido al pie del cañón durante casi tres décadas pasando por momentos realmente difíciles como la pérdida de un brazo de su baterista Rick Allen (continuando con éste hasta la actualidad) o la muerte del guitarrista Steve Clark a principios de los noventa.
Songs from the sparkle lounge nos ofrece el típico hard rock pulcro y estilizado de la banda de Joe Elliot y Phil Collen, con algunos buenos temas como la canción que abre el disco, Go, con un toque mas moderno, la delicada e interesante balada Love (con una parte intermedia lograda y mas roquera, con cierto aire a Queen), la cañera Bad Actress (junto con el primer tema las dos mas hard roqueras del disco) o la pegadiza y primer single del álbum, Nine Lives, en donde colabora el cantante de country americano Tim McGraw. Los demás temas podrían describirse como los clásicos medios tiempos marca de la casa que tanta fama les dieron en el pasado (baste recordar verdaderos hits ochenteros como Photograph, Hysteria o Let´s Get Rocked), entre los cuales cabría remarcar Hallucinate o Come Undone, con un toque algo más guitarrero y quizás también el tema que cierra Gotta Let It Go, eso sí, siempre sin perder ese toque comercial que tan bien saben imprimir a sus temas los británicos.
En definitiva, el nuevo álbum de Def Leppard no ofrece nada realmente excitante pero por lo menos vuelve a ser un álbum roquero que se escucha de una tirada y que sin duda agradará a todos sus incondicionales. Y eso para muchos ya es suficiente.
Como curiosidad remarcar que pese a la belleza y ampulosidad (su título probablemente haga referencia al escenario teatral de la portada del álbum, no exenta de cierto aire nostálgico) del artwork del disco, en el booklet no vienen las letras de ninguno de sus temas.